Lo que parecía una idea inquietante de Black Mirror en 2013 ya dejó de ser ciencia ficción.
Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder analizaron cómo reaccionan personas en duelo al conversar con versiones de IA creadas a partir de mensajes, fotos, audios y otros rastros digitales de seres queridos fallecidos.
Los resultados sorprendieron incluso a los propios investigadores:
✅ Algunas personas describieron la experiencia como significativa y reconfortante, ayudándoles a encontrar cierta paz o sensación de cierre.
❌ Pero la ilusión no era perfecta. Cuando la IA utilizaba expresiones, apodos o formas de hablar que la persona real nunca habría usado, la conexión se rompía de inmediato.
⚠️ Los especialistas advierten sobre otro riesgo: estas herramientas suelen desarrollarse con fines comerciales, no terapéuticos. Eso podría fomentar dependencia emocional e incluso provocar una "segunda pérdida" si el servicio desaparece o deja de funcionar.
Y no es algo del futuro.
Plataformas como Project December, Séance AI y HereAfterAI ya ofrecen este tipo de experiencias.
La tecnología ya existe.
La cuestión verdadera es otra:
¿Hablarías con una IA que imitara a alguien que amaste y que ya murió?
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