CANCÚN.- A las puertas de su trigésimo aniversario, la comunidad del Hapkido Hoi Jeon Moo Sool se alista para conmemorar treinta años de trayectoria, disciplina y un profundo impacto en la vida de cientos de personas. La celebración reunirá a alumnos, instructores y distintas generaciones que han dado forma a este proyecto en tierras quintanarroenses, donde todo comenzó.


Al echar la vista atrás, el maestro Iván Campos Sanders rememora los pasajes clave que permitieron afianzar este arte marcial en la localidad, destacando un acontecimiento histórico que cambió el rumbo de la disciplina: la organización de los Juegos Mundiales de Hapkido Hoi Jeon Moo Sool en el año 2004.


A principios de aquel año, la noticia de que este destino turístico albergaría una de las justas más importantes a nivel global puso a Cancún en la mira internacional, planteando un desafío monumental para el maestro Campos Sanders.


La tarea exigía un esfuerzo titánico de organización y gestión para comprobar que la ciudad contaba con la infraestructura y la capacidad necesarias para un evento de tal magnitud, buscando posicionar a la región en el mapa mundial de esta disciplina.


El proceso estuvo lleno de retos, desde la búsqueda de apoyos hasta las gestiones gubernamentales requeridas para facilitar el arribo de los competidores internacionales. No obstante, gracias al trabajo en conjunto, el objetivo se cumplió.


Delegaciones provenientes de países como Francia, España, Finlandia, Croacia, Bahréin, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y la escuadra mexicana se dieron cita para convertir a Cancún en el epicentro de una gran celebración deportiva.


El saldo de aquel torneo superó las expectativas. La calidez en la recepción, la logística y el nivel demostrado dejaron una huella imborrable en los visitantes, mientras que el contingente tricolor —con talentos de Cancún y Guadalajara— reflejó el notable avance del Hapkido nacional.


Para Iván Campos Sanders, aquel certamen trascendió lo deportivo; se consolidó como la prueba definitiva de que el Hapkido había arraigado con fuerza en Cancún, proyectando valores esenciales como la constancia, el respeto y la formación integral.


Treinta años después, esa herencia sigue más viva que nunca. Dos de sus alumnos más avanzados, Jiddu González y Julio Mendoza, continúan transmitiendo los principios del maestro Campos Sanders, impulsando la expansión del Hapkido Hoi Jeon Moo Sool en la zona.


Mediante sus dojos y programas de entrenamiento, las nuevas generaciones de niños, jóvenes y adultos aprovechan esta práctica como un medio para desarrollar fortaleza física y mental, encontrando un espacio de crecimiento personal con un impacto positivo en su día a día.


Festejando tres décadas de existencia, el Hapkido cancunense avanza hacia el futuro manteniendo intacta su filosofía original: la certeza de que cada práctica, cada estudiante y cada época forman parte de una historia que sigue sumando capítulos.