Cancún, México a 28 de mayo de 2026. — Según datos de la Fiscalía General del Estado, la justicia por propia mano sigue siendo un problema grave en Quintana Roo. Cifras hasta 2022 registraron 245 linchamientos, nueve de los cuales terminaron con la muerte de los presuntos responsables.

Antecedente

No es la primera vez que Cancún es escenario de estos episodios mediáticos. Ya en 2017, el apodado Lord Nazi-Ruso Aleksei Makeev fue atacado en su domicilio por una turba enfurecida después de agredir a mexicanos. En aquel altercado, Makeev apuñaló a uno de sus agresores, quien perdió la vida al intentar ingresar a su propiedad para someterlo.

Ahora, este 27 de mayo, el destino se repite. Un hombre de origen cubano identificado como Rigoberto N. y su pareja Yidelmis N. estuvieron a punto de ser linchados por una multitud tras un incidente con su perro.

De acuerdo con los reportes, un transeúnte fue mordido por el animal y solicitó la cartilla de vacunación para verificar su estado sanitario. En lugar de responder de forma civilizada, Rigoberto N. reaccionó con agresividad verbal y física, lo que provocó la indignación de vecinos y transeúntes. En pocos minutos, cerca de cien personas se concentraron en la Supermanzana 23, causaron daños al inmueble y obligaron a un importante operativo de la Policía Municipal y la Marina para proteger a la pareja.

¿Qué dice la ley?

La Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado de Quintana Roo establece claramente que los propietarios de mascotas deben cubrir íntegramente los gastos médicos, medicamentos y cualquier daño o perjuicio causado a terceros. Además, la legislación contempla sanciones penales en casos de negligencia o cuando el animal es considerado potencialmente peligroso.

Hasta el momento se desconoce la situación jurídica de Rigoberto N. y si su pareja incurrió en alguna responsabilidad.

Más allá del caso particular

Estos incidentes ponen de manifiesto un problema estructural mucho más profundo: la descomposición social y la creciente tendencia a resolver los conflictos mediante la violencia. Los linchamientos y la “justicia por propia mano” reflejan no solo la desconfianza hacia las instituciones, sino también una incapacidad colectiva para gestionar las diferencias de manera civilizada.

Resulta alarmante que una parte importante de la población celebre o lamente que la turba no haya logrado su objetivo. Esta reacción revela que, en muchos casos, el impulso de venganza prevalece sobre la razón y el estado de derecho.

Es innegable que el sistema de impartición de justicia en México enfrenta serios desafíos. Sin embargo, como individuos y como sociedad, tenemos la responsabilidad de reflexionar sobre cómo enfrentamos nuestros conflictos, desde los más cotidianos hasta los más complejos. La forma en que actuamos hoy es el ejemplo que heredaremos a las generaciones futuras.

Una sociedad poco reflexiva tiende a ser más impulsiva y menos racional. Por ello, resulta urgente fomentar el diálogo, la tolerancia y la búsqueda de soluciones pacíficas e institucionales.

Es común ver en redes sociales opiniones vehementes sobre conflictos internacionales, pero resulta aún más grave que, ante problemas cercanos, muchas personas elijan de inmediato la agresión como única vía de solución. Es precisamente en esos momentos cuando se torna peligroso que “la estupidez tome el control”.